La
filosofía de vida de Pepe Mujica y el
modo de vivir modesto atrajo la atención de muchas personas, quienes lo
consideraban un campesino por su manera de pensar, de ver la vida y la
naturaleza.
“El
presidente más pobre del mundo" así es denominado Pepe Mujica, quien marco
una diferencia muy profunda entre lo que es ser un presidente político y ser un
presidente para el pueblo. El socialismo no nace a partir de sociedades
analfabetas y pobres, tiene que haber
cierta riqueza intelectual para plantearse el desafío socialista.
Pepe
Mujica pone en manifiesto que la
felicidad no está en la acumulación de bienes, sino en la medida en que se
tiene tiempo para ser libre. Los seres humanos no deben negarse al trabajo
deben negarse hacerse esclavo del trabajo, porque aquel que se ocupa
constantemente de sus posesiones se niega la posibilidad de descanso, pero
tampoco hay que vivir a costillas de los demás. Se debe tener autoridad porque
ésta tiene que ver mucho con la libertad. Saber llevar una vida liviana de
equipaje, que no se dependa de las cosas materiales para poder ser feliz.
El
hombre es libre cuando hace lo que le gusta, cuando tiene tiempo para dedicarse hacer lo que le gusta. Se debe
trabajar para vivir no vivir para trabajar. El hombre necesita un cierto nivel
de riesgo, necesita leyes de carácter mundial, dominar la globalización, no que
la globalización lo domine a él.
En
la actualidad América se encuentra en una constante lucha contra por la
desigualdad, la pobreza, por asegurar alimento y medicinas, por ser una América
solidaria, equitativa Una América Libre porque todos somos iguales y merecemos
respeto. La política si bien es uno de los medios por los cuales progresa un
pueblo se ve envuelta de corrupción y divisiones absurdas, ocasionando el caos,
la división del pueblo que las personas que están o llegan al poder abusan del
mismo. Debería ser una integración en la que el único objetivo sea el progreso.
El
mensaje de inspiración que nos deja este hombre acerca de cómo su filosofía de
vida es aplicable en cada aspecto de las nuestras, es fundamental para la
construcción de nuestras personalidades, a más de la enseñanza de la
utilización correcta del poder, de que la justicia aplicada para el pueblo
también nos incluye para así formar un mejor sistema en el que no solo se
aplican los valores y la justicia sino una equidad integra.
Debe
quedar a la comprensión de todos de que vivir mejor no es tener más, sino ser más
feliz, y para ser feliz no hay que tener más, hay que tener tiempo.
La
humildad, el carisma y la honradez de José Mujica lo hacen un hombre digno de
admiración y su experiencia nos ofrece grandes lecciones de las que se puede
aprender y hacernos crecer como personas recordando que los cambios
trascendentales para mejorar se deben empezar con uno mismo.